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La lengua madre de más del 50% de los usuarios Web no es el inglés.


"El sitio se ve fantástico, todos están muy impresionados tanto por la precisión de las traducciones como por lo increíblemente sencillo que es trabajar con MotionPoint”.

Garrett Mathews
Gerente, Mercadeo por Internet
Crutchfield Corp.

El Wall Street Journal analiza la industria del manejo de traducciones de sitios Web; revela las oportunidades y marca los escollos habituales

9 de enero de 2008

Durante los últimos tres meses, The Wall Street Journal ha estado estudiando el tema de la traducción, y ha prestado especial atención al manejo de traducciones de sitios Web (WLM, por sus siglas en inglés). El periódico ha informado a sus lectores sobre las deficiencias en las tecnologías disponibles para realizar traducciones de alta calidad.

Las historias presentadas, que se resumen a continuación, muestran desarrollos dignos de ser destacados y que toda compañía multinacional (o deseosa de comunicarse con los mercados internacionales) debería conocer. En estas historias se cuentan los desafíos inesperados que deben enfrentar las compañías que están intentando llegar a nuevos mercados en el mundo. También explican por qué un proveedor que emplea traductores capacitados para hacer las traducciones de los contenidos es el único que puede satisfacer la demanda del público mundial de poder acceder a la información en su idioma y con traducciones de calidad.

El 22 de octubre, The Wall Street Journal publicó una investigación del periodista Peter Loftus sobre el uso de los servicios de traducción por software, también llamada “traducción automática”, que utilizan las empresas multinacionales. La traducción automática facilita el desarrollo de los negocios en otros idiomas, escribió, pero “aún es necesario el aporte humano para asegurar una precisión completa, especialmente en la traducción de materiales que verán los clientes, como por ejemplo los sitios Web corporativos o los envases de productos”.

Es sabido que la traducción automática es más barata que una traducción realizada por un traductor profesional. Para traducir las instrucciones de fabricación del inglés al español, alemán y otros idiomas, Ford Motor Co. utiliza un software. Estos documentos son para uso interno únicamente y no representan la marca Ford ante el público. Esto se debe principalmente a la aceptación universal de que la traducción automática no es, y probablemente nunca será, 100 por ciento precisa.

En el artículo se cuenta que los trabajadores de línea de Ford en España, Alemania y otros países corrigen estos documentos traducidos automáticamente a medida que trabajan para asegurar una fabricación precisa. Estos trabajadores cuentan con experiencia tanto en el ensamblado de vehículos como en el descrifrado de contenidos traducidos automáticamente, de modo que esta solución puede funcionar en esta situación única.

En la publicación del 22 de octubre se cita a un directivo de mercadeo de uno de los proveedores de traducciones automáticas: “Nadie cree que se pueda depender exclusivamente de una máquina. Creo que nunca se puede quitar el componente humano del idioma cuando se trata de contenido que será publicado”. De hecho, todos los expertos de la industria de la traducción citados en el artículo coinciden en que es necesario un traductor para traducir o corregir los contenidos dirigidos al público.

En la edición del 21 de diciembre, el columnista de tecnología de The Wall Street Journal, Sarmad Ali, investigó más en profundidad las limitaciones de la traducción automática. A medida que crece la demanda de comunicación internacional, también crece la demanda de servicios de traducción automática gratuitos y fáciles de usar.

Para satisfacer su curiosidad, Ali “experimentó” con cuatro de estos servicios de traducción automática. Tomó tres tipos de texto y los procesó con el software: contenido con tono coloquial, noticias y documentos legales. Si bien estos servicios le resultaron fáciles de usar, Ali descubrió que “el desempeño de todos los servicios fue desastroso con las metáforas u otros usos figurativos del lenguaje”. Los servicios tuvieron un “mejor desempeño al traducir frases cotidianas, pero aun en estos casos a veces faltaban palabras o estaban mezcladas”.

Ali, que habla árabe en forma fluida, se interesó especialmente en la traducción al árabe que ofrecían estos cuatro servicios. Estaban “plagadas de errores sintácticos y semánticos, desde traducciones completamente literales a versiones ridículamente malas” y “hubiera sido casi imposible comprenderlas si no hablara en forma fluida ambos idiomas (inglés y árabe)”.

Las mejoras en la traducción automática tardarán en llegar, escribió Ali. “Utilizar con precaución” advirtió en la última oración de su columna.

Para ilustrar aún más las limitaciones y los riesgos potenciales de usar traducciones automáticas, un blogger del Wall Street Journal, Ben Worthen, documentó un incidente ocurrido en noviembre en el cual un periodista israelí utilizó un software para traducir su correspondencia al Ministerio de Relaciones Exteriores holandés. ¿El resultado final? Indignación en el ministerio y vergüenza para el periodista (que perdió la entrevista).

A este periodista, que no habla inglés, se le pidió que enviara una copia de las preguntas que iba a hacer al ministro en su próximo viaje a los Países Bajos. En lugar de pedir a un colega que hablase inglés que le tradujera las preguntas, el periodista utilizó un servicio de traducción automática en línea muy popular. El software confundió una palabra en hebreo con otra y la pregunta se tradujo incorrectamente: se le preguntaba al ministro donde había dormido su madre.

“¿Cómo es posible que se haya enviado un correo electrónico de este tipo?”, se preguntó un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, citado por el periódico Jerusalem Post, según se publicó en el blog del WSJ. “Seguramente no comprenda muchas de las preguntas porque la traducción al inglés es muy mala. ¡Pero se le preguntaba sobre el alojamiento de su madre!”

Una solución para traducción de sitios Web como la que ofrece MotionPoint resuelve estos problemas y es un anticipo de las innovaciones. No es de extrañar que muchos de los problemas descritos surjan a raíz de los costosos métodos de traducción heredados, que dieron origen a una gran cantidad de proveedores de servicios de traducción automática (con resultados inconsistentes).

La industria de la traducción se desarrolló alrededor de la traducción de documentos, cuyo procesamiento es 90 por ciento traducción y 10 por ciento tecnología de workflow. La traducción de contenidos Web es un asunto completamente diferente, el texto y las imágenes para traducir muchas veces se encuentran incluidos dentro de todo tipo de tecnologías diferentes. La clave para descifrar esto es técnica en un 75 por ciento, es decir, la traducción de sitios Web se enfrenta siete veces más con dificultades técnicas. Con un sitio WLM, los traductores se encargan de la traducción de todos los textos y gráficos, pero cuentan con el apoyo de un equipo de interfaz Web, que se complementa con servicios de edición, armado de glosarios y control de calidad.

La mayoría de las empresas que se especializan sólo en la traducción tradicional de documentos no cuentan con los conocimientos técnicos (o la experiencia Web) para satisfacer esta demanda. Como quedó demostrado en estos artículos publicados por el Wall Street Journal, la traducción automática tiene deficiencias en cuanto a la calidad.

Para las empresas que buscan comunicarse con nuevos mercados internacionales o multilingües, los desafíos tecnológicos y específicos de cada idioma son numerosos. Para eludir estas preocupaciones y ofrecer un sitio multilingüe de calidad y traducido por profesionales, asociarse con el proveedor de WLM adecuado es la clave.

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